jueves, 17 de marzo de 2016

La medianoche es donde empieza el día.


Esta entrada está en relación con la soledad que ha definido Horacio, pero aislando al individuo y recreando un ambiente en silencio sin él. Esta idea surgió de una conversación entre Horacio y yo. Me fijé que en la mayoria de los casos que hemos representado o boceteado siempre hemos pensado en meter a una persona en la fotografía por defecto... Pero el silencio también puede estar perfectamente representado sin personas.

La idea principal era representar una de las miles de calles que están situadas en los barrios de Malasaña o Lavapies de Madrid a altas horas de la madrugada, dónde en la calle esta sembrado el silencio y parece que la ciudad se ha detenido en el tiempo, dónde se pueden ver consecuencias que han surgido horas antes por la sociedad que le planta cara a la noche, esa sociedad que tiene de lema por bandera: La medianoche es donde empieza el día.






 Mediante este objeto, quisimos representar ese espacio temporal, dónde en algunas de las imágenes tomadas, parece estar pidiendo ayuda, pero su voz es ahogada por el profundo silencio que abruma la calle, quedándose inerte e inmovil.





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