La muerte y la vida son los acompañantes por excelencia de
todo ser vivo, una obsolescencia programada donde la durabilidad del ser vivo dependerá
de los acontecimientos que afecten a su entorno y determine su fin, ya sea por naturaleza biológica, accidentes o muertes violentas.
La muerte es la forma de silenciar un cuerpo, la sensación
que puede producir la muerte de un ser querido en la familia es el dolor y la pérdida
del ser que nunca volverá, la echa en falta del carácter y la esencia de la
ser. Huella y el silencio, se juntan arrastrando consigo el afecto dejando solo
el recuerdo como único objeto.
Mayor es el dolor de saber que ese silencio por la muerte
como arrebato. Silencio implantado por la locura de unos, el miedo de otros y el impacto del
momento instantáneo. La muerte violenta, que entra sin invitación en las familias
adquiriendo el tesoro para muchos, y meras cosas para otros.

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