viernes, 4 de marzo de 2016

Muestra, no cuentes.

Curioso el caso del cine, que habiendo empezado sin sonido y sólo mostrando la imagen, el silencio sea un recurso que casi no se utilizó. Pero es ahora en la actualidad, dónde alcanza todo su explendor, cuando se usa el silencio para retransmitir un mensaje o algo.

Uno de los primeros casos del uso del silencio que se pasó por mi cabeza fue el recíen director galardonado con un Óscar (El cuarto en su palmarés) Alejandro Gonzalez Iñarritu y una de sus películas: Biutiful.

Una de las escenas que más me parecieron curiosas de la película, fue cuando Uxbal (Ejerciendo de Medium) recibe el dinero de un anciana tras haberse comunicado con su difunto marido. La escena es transcurre totalmente en silencio. Ni una palabra sale de la boca de ambas personas.


El punto de esta escena es su narrativa. Apenas cuenta nada, y es muy difícil saber que ha pasado y que ha hecho Uxbal, a no ser que veas varias veces la escenas y detectes detalles, por ejemplo el retrato del difunto que sale reflejado en el espejo cuando pasa delante suya.

Ese estilo de la película es el estilo de Iñarritu de tratar de los temas más transcendentes. Este estilo es uno de los más básicos de la narrativa audiovisual:

Muestra, no cuentes.

Es un estilo que podemos adaptar a la fotografía, que mediante fotografías y representando una situación, dejemos preguntas colgando en el aire y sea el propio espectador quien una los puntos para averiguar de que tema trata la fotografía.

No quiere decir que hagamos algo tan abstracto en cuanto a expresión del tema, que al final sea imposible de adivinar o de poner elementos obvios, como el típico cartelito al lado de la fotografia que contiene toda la información, que ya sólo leyendo el título, seas capaz de saber sin esforzarte, saber que te intentan contar.


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